Cuando una relación termina, tomarnos un tiempo en soledad puede ayudarnos a elaborar el duelo, sanar y reconstruirnos. Descubre cómo aprovechar y disfrutar de esta etapa.
Estar en pareja conlleva muchas
ventajas a nivel personal y social. Por norma, no solo nos sentimos amados,
respaldados y apoyados por alguien que nos hace su prioridad; además, sentimos
que familiares y conocidos nos validan por el hecho de estar en una relación,
por cumplir con los estándares marcados. Por tanto, no es de extrañar que
muchas personas tengan pánico a la soltería. Sin embargo, aprender a estar solo
es fundamental.
Nadie puede asegurarnos la
continuidad de nuestras relaciones y cuando terminan, podemos sentir que nos
han lanzado al vacío, que hemos perdido nuestro valor, nuestra identidad y
nuestros proyectos. Sin embargo, aprender a convivir con la soledad es necesario
para reconstruirnos, sanar y mejorar; y, sobre todo, para que la elección de
nuestra próxima pareja sea una decisión y no una necesidad.
¿Te cuesta estar solo? Entonces,
te invitamos a seguir leyendo.
Claves para aprender a estar solo
tras una ruptura
Si sientes que estar solo es una
experiencia atemorizante, un sinónimo de fracaso o de carencia, estás
experimentando unas sensaciones muy comunes. Muchas personas permanecen en
relaciones infelices y dañinas por miedo a la soledad; otras pasan de un vínculo
a otro como saltando entre lianas. Cualquier cosa antes que enfrentarse a la
ausencia de compañía.
Si en este momento tu relación de
pareja ha terminado y estás decidido a darte un tiempo propio, a invertir en
ti, te damos algunas ideas para sacar provecho de esta etapa.
1. Toma conciencia de la importancia de la soledad
Este primer paso es fundamental. Has de tener claro
por qué merece la pena tomarse un tiempo en soledad pues, de lo contrario, ante
el primer miedo o contratiempo correrás a buscar fuera lo que debería provenir
de adentro.
Recuerda que estar solo te permite descubrirte, conocerte
y mejorar la relación contigo. Te permite invertir en ti el tiempo, la
dedicación y la energía que le brindabas al otro y, ante todo, te ayuda a
crecer y evolucionar personalmente.
Cuando una relación termina, perdemos nuestra
principal fuente de amor, apoyo, comprensión y validación. Por ende, y para que
el vacío no nos desborde, hemos de aprender a llenarlo por nosotros mismos. Si
te cuesta estar solo, probablemente no tengas una autoestima sólida, quizá no
te consideres valioso, digno o suficiente.
Este es el momento ideal para
comenzar a hablarte y tratarte con amor, a acompañarte con compasión y respeto,
a procurarte las mejores personas y experiencias. Piensa en todo lo que fuiste
capaz de hacer por la persona que amabas y ahora hazlo contigo.
3. Retoma tus proyectos y diseña
otros nuevos
Sin quererlo, y muchas veces sin
darnos cuenta, cuando estamos en una relación terminamos haciendo a un lado
nuestros intereses, hobbies y proyectos personales. Nuestra atención y nuestro
esfuerzo se centran en el compañero y casi olvidamos quienes somos.
Ahora, tras la ruptura, puedes
retomar aquellas actividades que tanto disfrutabas y abandonaste, puedes
recuperar los sueños, los proyectos y las ilusiones que tenías a nivel
individual. Incluso, puede ser un excelente momento para proyectar nuevos
planes y metas a futuro.
4. Trabaja tus miedos
Para aprender a estar solo, esta
es una condición indispensable: has de reconocer tus miedos y trabajarlos para
que no te dominen. Como hemos dicho, la sociedad está hecha para las parejas y
este estado civil se premia y refuerza externamente. Esto nos lleva a pensar
que estando solteros estamos incompletos, incluso que somos defectuosos o
estamos fracasando.
Así, puede aparecer el miedo al
rechazo, a la vergüenza, a que los otros piensen que no somos válidos. Por otro
lado, pueden sumarse otros temores como el miedo a no volver a disfrutar de una
relación de pareja.
Si no logras racionalizar estos
pensamientos, podrías convivir con una inquietud tan grande que te lleve a
volver con tu expareja o vincularte con la primera persona con la que pienses
que es factible. Esto solo causará malestar a largo plazo; por ello, trabaja
tus miedos, y conservarás buena parte de tu libertad.
5. Ocúpate de ti
Durante las primeras semanas o
meses tras la ruptura es posible que tu mente piense de manera constante en
quien fue tu pareja, en los momentos compartidos, en lo que ya nunca será.
Recogernos alrededor de estos pensamientos puede resultar muy doloroso y
dañino, y la mejor estrategia para evitarlo es ocuparte de ti.
Comienza a cuidarte a nivel
físico, mental y espiritual. Puedes comenzar a practicar ejercicio, mejorar tu
alimentación o el cuidado de tu piel; puedes empezar a meditar, a escribir un
diario terapéutico o a pasar tiempo con las personas que te quieren y te hacen
sentir bien. Ahora, tú debes ser tu prioridad más que nunca.
6. Haz de tu vida una experiencia
extraordinaria
Por último, recuerda que todo es
pasajero y que volverás a amar. Y por haberte dado este tiempo para sanar,
podrás hacerlo de un modo más sano, más auténtico y más libre. Sin embargo, tu
vida no debe quedar en pausa hasta que aparezca esa persona que vuelva a tocar
tu corazón.
Por el contrario, este periodo es
ideal para que te enfoques en construir una vida tan rica, interesante y
próspera que quien entre en ella lo haga por méritos propios, para compartir y
sumar, y no para llenar vacíos.
Así, céntrate en tus metas, en tu
carrera profesional, en tu salud y tu bienestar, en tu propia felicidad. Cuando
esta etapa de tu vida termine, la recordarás como un maravilloso punto de
inflexión, como el impulso que te llevó a convertirte en una persona más fuerte
y feliz. Y es que, en realidad, aprender a estar solo es un valioso recurso.
Estoy completamente de acuerdo con el texto.
ResponderBorrarNo és nada fácil superar una ruptura y aprender a estar sólo y bien con uno mismo.
Cualquier ayuda para superar un mal momento siempre es bien recibida.